Por otro lado, debe reconocerse que las nuevas tecnologías han generado
una explosión del acervo de textos y producciones impresionante. Arjun
Appadurai, uno de los teóricos contemporáneos más interesantes sobre la cultura
global, señala que este archivo que tenemos hoy disponible en Internet y en los
nuevos medios es casi “para-humano”, en el sentido de que excede nuestra
posibilidad de conceptualización y de uso. Didi-Huberman trae una reflexión
inquietante sobre ese carácter excesivo, no sólo del archivo actual, sino el que se
acumula en la historia humana. El dice que lo que debe llamarnos la atención no
es que se pierdan imágenes o textos de la cultura, sino que algunos logren
sobrevivir. Estas son sus palabras:
“Sabemos bien que cada memoria está siempre amenazada de olvido, cada
tesoro amenazado de pillaje, cada tumba amenazada de profanación.
También, cada vez que abrimos un libro –poco importa que sea el Génesis
o Los 120 días de Sodoma- deberíamos quizás reservarnos algunos
segundos para reflexionar sobre las condiciones que han vuelto posible el
simple milagro de tener a ese libro allí, ante nuestros ojos, que haya llegado
hasta nosotros. Hay tantos obstáculos. Se han quemado tantos libros y
tantas bibliotecas. Y, asimismo, cada vez que posamos nuestra mirada
sobre una imagen, debemos pensar en las condiciones que han impedido
su destrucción, su desaparición. Es tan fácil, ha sido desde tiempos
inmemoriales tan corriente la destrucción de las imágenes.” (DidiHuberman,
2006: 42).
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